Historia de la localidad
La Romana es un municipio situado en el interior de la provincia de Alicante. Su nacimiento como municipio independiente se produjo el 24 de mayo de 1929, cuando se celebró la reunión del primer Ayuntamiento Pleno. El primer alcalde de la localidad fue Manuel Abad Aracil.
En cuanto al origen del nombre del municipio, la tesis más extendida señala que procede del término árabe “Al-Rumana”, que traducido al castellano significa “las granadas”, posiblemente en referencia a la presencia de este fruto en la zona en épocas pasadas.
Orígenes antiguos
Diversas civilizaciones han pasado por estas tierras a lo largo de la historia. Aunque no se ha demostrado la existencia de asentamientos permanentes de época prehistórica, sí se ha documentado la presencia de una cueva sepulcral conocida como “Els Calderons”, cuyo origen se remonta a la prehistoria y que demuestra la presencia humana en el territorio desde tiempos muy antiguos.
Durante la época romana, el territorio se encontraba próximo al trazado de la importante calzada conocida como la Vía Augusta, que recorría los valles del Vinalopó. Según recoge el investigador J. Guillermo Morote, esta vía cruzaba Monóvar y se dirigía por el camino de La Romana hacia la Sierra de la Horna, formando el conocido camino de la Alcaná.
Edad Media
En 1449 se creó la Baronía de Novelda, de la que formaron parte diversos territorios de la comarca, entre ellos La Romana, Monóvar y Chinorla. Este señorío pertenecía a Pedro Maza de Lizana, Almirante de Aragón y señor de Mogente.
Durante el siglo XV, la zona estuvo habitada por población morisca. La huella de esta presencia se conserva en algunos topónimos del término municipal. Un ejemplo son Els Palaus, antiguamente llamados Des Coraixis, donde la familia Agarena poseía edificaciones de mayor tamaño que las habituales. También destaca Els Canissis, nombre que podría derivar de Kanysía, término con el que se designaban las iglesias cristianas, lo que sugiere que en ese lugar pudo existir una antigua ermita mozárabe.
Siglos XVIII y XIX
Con fecha 13 de julio de 1749, Pedro Joseph Caro y Maza de Lizana, primer Marqués de La Romana, estableció mediante testamento una capellanía bajo la advocación de San Pedro Apóstol, titular de la ermita situada en el pago de La Romana, cuya existencia ya estaba documentada en 1729.
En documentos del Archivo Parroquial de San Pedro de Novelda también se menciona que en el paraje de Les Coves existía antiguamente una ermita dedicada a San Antonio, donde se celebraban fiestas populares y carreras de caballos con motivo del día del santo.
A finales del siglo XVIII, concretamente en 1793, La Romana estaba formada por varios caseríos y cortijos en los que vivían 173 familias. En la localidad funcionaban 200 telares de lienzo y 10 dedicados a la fabricación de sargas, fajas y otros tejidos de lana y algodón, lo que muestra la importancia que tuvo la actividad textil en aquella época.
En 1854, el núcleo de población contaba con 25 casas agrupadas, además de numerosas viviendas diseminadas por el término municipal. También existía una gran hacienda perteneciente al Marqués y un sacristán nombrado por la autoridad diocesana.
Época contemporánea
Con el paso del tiempo, el pequeño núcleo agrícola fue creciendo hasta consolidarse como población. Finalmente, en 1929, La Romana se constituyó como municipio independiente.
En la actualidad, el municipio cuenta con una población cercana a 2.500 habitantes. La economía local ha estado tradicionalmente vinculada a la agricultura, especialmente al cultivo de la vid, el almendro y el olivo, a lo que se suma la actividad relacionada con la extracción y elaboración de mármol y piedra natural, sectores que han contribuido al desarrollo del municipio.
En abril de 2010 se celebró el centenario de la Iglesia de San Pedro Apóstol, uno de los edificios más representativos de la localidad y centro de la vida religiosa y social del municipio.














